Llevo bastantes semanas sin comentar anime alguno, de modo que estos días me he puesto serio y he acabado de ver una serie que tenía a medias:
Black Lagoon.
Levantarse, ir al trabajo, aguantar a los jefes, comer, aguantar a los jefes otra vez, cenar, dormir poco y mal... La vida moderna es rutina, agobio, tensiones. Cualquiera con una vida así daría lo que fuera por alejarse de esas cosas, por poder huir a un lugar lejano donde olvidar que una vez se desperdició la vida entre monitores, gritos e informes. Claro que tampoco hay que irse de un extremo a otro como le pasa a
Rokuro Okajima (alias Rock): pasar de ser un hombre de oficinas a miembro de un grupo de peligrosos mercenarios afincados en la ciudad más peligrosa del mundo es demasiado... radical, ¿no?
Me encanta la fantasía, la magia, las historias de personajes con poderes increíbles , aunque de vez en cuando echo en falta algo que me devuelva al mundo real, algo como
Black Lagoon. Bueno, no es que esta serie esté libre de gente "muy difícil de matar", pero lo considero una licencia justificada que no encaja mal en el contexto dibujado.
Y es que este anime nos mete de lleno en el infierno:
Roa Napra, una ciudad donde la única ley es que no hay leyes y las distintas mafias se baten constantemente en pos de sus ilimitadas ambiciones. Aquí nadie sobrevive honradamente, y eso incluye a la compañía
Black Lagoon, que se dedica a hacer trabajitos en su barco armado. Da igual si es la mafia rusa, la triada china o quien sea, mientras paguen bien.
Black Lagoon consta de dos partes de 12 capítulos cada una (separadas por motivos que desconozco): la primera podría considerarse de presentación, ya que se centra en dibujarnos a los personajes y en el proceso de adaptación de
Rock a una vida que en un principio no parece sentarle nada mal; la segunda, que tiene el sobrenombre de
Second Barrage, enseguida adquiere un hilo argumental fijo, centrándose en una guerra de mafias y mostrándonos las dudas de un hombre que no sabe si caminar hacia el sol o hacia la oscuridad.
Los personajes son uno de los puntos fuertes de la serie, ya que si bien el protagonista no es nada del otro mundo, enseguida nos atraparán sus compañeros y la biodiversidad criminal que puebla
Roa Napra. Lo malo es que
24 episodios se quedaron cortos para desarrollarlos todos.
Técnicamente
Black Lagoon se mantiene siempre en un nivel bastante alto, aunque en algún episodio noté bajones notables en la calidad del dibujo. La música se adapta bien a cada situación y el tema del opening es acertadísimo, pues captura toda la esencia de la serie.
Resumiendo:
Black Lagoon es totalmente recomendable. Eso sí, no es apta para morales delicadas ni para los que no gusten de ver constantemente la peor cara del ser humano. Yo le hubiera quitado algunas fantasmadas, y ciertos detalles puntuales que tendrán su origen en ser la adaptación de un manga que seguramente será mucho más largo (lo ignoro), pero en general me he quedo con que he gozado de una gran serie de acción.
En su día fue subtitulada por los entes de
AnimeUnderground, y parece que los torrents
todavía tienen fuentes, así que aprovechad.
A cuidarse.
