viernes, mayo 06, 2005

Un pequeño cuento

Érase una vez un chico que tenía un sueño, y el deseo de realizarlo latía fuerte en su interior; sin embargo la vida no le sonrió y poco a poco fue dejándolo de lado, en un rincón de su alma al que nadie podría acceder nunca.

El chico creció y maduró, y creyó haber encontrado otros sueños, otras ilusiones que perseguir; pero estaba equivocado, ya que a pesar de alcanzar algunas descubrió al final que no le llenaban. Fue entonces cuando se le cayó la mascara que había estado llevando durante tanto tiempo, aquella que le hizo perseguir metas ficticias para ocultar sus verdaderos deseos.

Llegado a ese punto decidió decirlos en voz alta... pero no fue tomado en serio. Le decían que ya era demasiado mayor, que el tren de ese sueño ya había pasado hace tiempo, y el chico, que seguía sin pasar un buen momento, se rindió a esas palabras y recogió la máscara del suelo.

Pasaron algunos años más, años en los cuales el chico se halló perdido en un mar de incertidumbre sin el faro de un anhelo como referencia, hasta que un día vio una luz lejana, tan lejana como cualquier estrella del cielo, pero brillante como ninguna. Pudo verlo claro: se trataba de aquel sueño que creía olvidado, y aunque entonces era todavía más mayor que la última vez que lo recordó, decidió seguirlo.

Hoy en día ese chico aún persigue esa luz sin saber a dónde le conducirá, más le da igual, pues cree que es mejor remar hacia ella y naufragar a dejarse arrastrar por la corriente del mar.

2 comentarios:

Edge dijo...

Siento no haber dicho nada antes, pero espero que te "lleve a buen puerto" seguir tu sueño. Yo siempre he creído que dejarse llevar o no hacer lo que uno quiere... no es vivir.

Sallem dijo...

Uy, no había leido tu comentario. Gracias por los ánimos :P.

Salu2.