lunes, mayo 23, 2005

La pasajera desconocida

Esta noche me ha pasado algo muy curioso que tengo ganas de compartir con vosotros.

Resulta que me metí en el metro volviendo de ver Episodio III (genial, por cierto) y al entrar en el vagón, poco poblado ya a esas horas, me senté frente a una hermosa joven morena (fue el primer sitio que pillé). Al principio la chica me miraba fijamente, como con cierto interés, y fue por ello que bajé ligeramente la mirada e intenté distraerme analizándola comenzando por sus pies. Llevaba un calzado deportivo, así que deducí que le gustaba moverse; sus uñas estaban impolutas, con lo que resolví que no debía ser especialmente nerviosa; en ella se apreciaba algo de humedad, de modo que no hacía mucho que había entrado al suburbano refugiándose de la lluvia que arreciaba; y por último pensé que había dormido poco al ver que sus ojos se entrecerraban por momentos al tiempo que se tornaban rojos y llorosos... pero me equivoqué.

De pronto, cual pluma cayendo grácil y lenta, una lágrima recorrió su mejilla izquierda, siguiéndola al poco otra en su mejilla derecha. No pude evitar sorprenderme visiblemente por el hecho presenciado: no era el sueño sino la pena la que magullaba su expresión. Presto procedí a rebuscar en mis bolsillos a la busca de un paquete de kleenex y al encontrarlos ofrecí uno a la compungida pasajera. Embobado contemplé como secaba sus lágrimas sin poder impedir que otras volvieran a reclamar libertad, y me lamenté al ver que el metro casi había llegado a mi parada. Cuando lo hizo, me levanté y al pasar por su lado le di dos palmadas en el hombro, momento en el cual nos miramos y ella pudo leer en mis labios "Animo".

Ni una palabra cruzamos esa triste muchacha y yo, pero aún sin ellas, y siendo completos desconocidos, sentí como si estuviéramos muy próximos. Supongo que logré animarla un poco, dentro de mis posibilidades, pero me gustaría haber podido hacer más. Siempre me preguntaré por qué lloraba.

A cuidarse.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

de todo lo que has contado, lo que más me ha llamado la atención ha sido lo de "me gustaría haber podido hacer más".

que le lo impedía?

vivimos tan lejanamente cercanos no?

soylopeor.com

Sallem dijo...

No sé... En principio me lo impedía que tenía que me tuve que bajar pronto, si bien no es del todo excusa porque podría haberme quedado más y luego haber vuelto; pero también estaba la vergüenza, que algo me queda XD. Eso de tan lejanamente cercanos creo que lo describe todo muy bien.

Gracias por escribir, saludos.

Pablo Gamo dijo...

Interesante y profundo

pasajera dijo...

no puedo evitar dejar mis huellas...
extraño nombre de tu post, recuerdo situaciones semejantes...
la magia existe...
y tiene nombre de mujer...
ven a visitarme, saludos.